
¿Quién le enseñó al sol que se pusiera en la mañana?
Y ¿quién le dijo al océano: «sólo puedes llegar hasta aquí»?
Y ¿quién le mostró a la luna donde esconderse hasta la noche?
Cuyas palabras pueden agarrar una estrella fugas.
(Coro):
Sé que mi Redentor vive.
Sé muy bien que Él vive.
Toda la creación testifica.
Ésta vida dentro de mí llora.
Sé que mi Redentor vive.
El mismo Dios que mueve todo en su órbita.
Corre a los afligidos, cansados y débiles.
Son las mismas manos amorosas que me sostienen cuando estoy quebrantado.
Ellas conquistaron a la muerte para darme victoria.
Para quitarme la vergüenza.
Él vive para siempre, yo proclamaré.
El precio por mis pecados
Fue Su vida preciosa que dio.
Mas ahora Él vive
Y hay una tumba vacía.
Porque Él vive, puedo enfrentar el día de mañana.
Él vive, sí Él vive, hablé con Él ésta mañana.
Él vive, Él vive, la tumba está vacía.
¡Él vive! ¡Tengo que decirles a todos!
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