Cómo quisiera que mi vida fuera como un cuento de hada. Porque tales cuentos siempre terminan con las frases: «Y vivieron felices para siempre.» Sin embargo en la vida real tenemos batallas que jamás tendrán un fin. Y me choca éso, que ésos cuentos no muestran lo siguiente...que Cenicienta se agarre de los chongos con su príncipe, que tenga 4 hijos y se impaciente con ellos. Que su marido tenga problemas con el alcohol. Que Bella tenga un amante y su marido se divorcie de ella...no sé, pero ésos cuentos son muy fantasiosos. 
Y sé que tales cuentos son para los niños, pero cómo me gustaría tener una larga vida como ésos cuentos. En la vida real la vida es difícil, dura, desesperadamente, dolorosa y dramática también. Sin embargo, si solamente nos inclinamos a la verdad, la salvación, la recompensa, la vida, se facilita la vida un poco más. Porque aunque pasemos por olas insuperables, tenemos la certeza de estar en un paraíso, una felicidad para siempre. Sólo hay que poner nuestra vista en Él, el SEÑOR. Y sé que no es fácil hacer éso. Porque Cristo hizo lo mismo para nosotros. Fijó su vista en la obediencia al Padre, que era muerte en la cruz. Y se ha sentado a la diestra del trono de Dios. Y ésto no es una fantasía, es lo prometido para cada quien de nosotros si nos entregamos a nuestro Salvador. Estar con Él, eventualmente.


Bill hizo un trabajo maravilloso con la clase. Después de la clase encendieron una fogata y luego me tocó a dar un devocional, la palabra. Y la palabra estaba basada en el Hebreos 12:1-3. De que debemos de fijar nuestra vista en Cristo, de a pesar de las tribulaciones de la vida ú otros dioses ajenos. Debemos de superar todo en Cristo porque tenemos nuestra recompensa al final tal como Cristo está sentado a la diestra de Dios. Jason e Italia fueron con nosotros al retiro, pero se fueron como a las 9 y media de la noche.
El chiste es que todos aprendimos y llegamos a conocer más amigos en Guanajuato. Dios os bendiga y gracias por leer. Hasta luego.