
En los tiempos cuando domeñaba la paz y el acuerdo nació un corazoncito amoroso y boyante. era tan amable que hasta se podía decir que en sus palabras y hechos le latía el amor.
Bueno, como a cada corazón, tenía un objetivo en la vida...enamorarse. éste alegremente buscaba a otro corazoncito por ahí. estaba bien emocionado que decía en sí: «Mi novia será tan bella que la creación misma dirá, ‘dios mismo en verdad te ha hecho con sus propias manos.’»
Su aventura seguía con hallar a su amada. pero a la vez éste era distraído con situaciones de la vida. ayudaba a los que no podían por sí mismos. Ayudó a otro corazoncito recuperar a su perrito, regaba las plantas de sus amigos y vecinos, limpiaba los parques sucios. Éste era un corazoncito no solamente amoroso pero también afable. él andaba en su mundo ilusionándose en cómo sería su querida novia. cantaba Estas palabras afectuosas:
«Busco y busco, el amor lo encontraré.
El día En que te tenga, por siempre guardaré.
anhelo tus besos, El día llegarÁ.
Estar en mis brazos querrás pernoctar.
Mis Latidos dan, en vanos no lo son.
por ti yo siento una gran predilección.
en busca de ti, al fin te hallaré.
y éste lirismo a ti cantaré.»
entre más pensaba en su novia palpitaba más. Rebasaron las semanas y aún no encontraba a su amada. pero él no se desanimaba, porque descansaba en el camino y conocía más gente y era distraído. Pasaron los meses y ya le entraba la duda sólo un poco que ya su latidos no eran tan felices como antes. El corazoncito no se desesperaba, hacía la lucha en buscarla. y así pasó y así pasó el tiempo; los días se convirtieron en semanas, las semanas en meses y los meses...en años. ÉL comenzaba a preguntarle a la creación si ha visto a su amor. fue con la cascada y le preguntó: «Disculpa, pero ¿no sabes donde podría encontrar a mi enamorada?»–«Lo siento corazón. Pero yo puedo ser tu novia. no podrás obtenerme ni besarme. Pero nunca tendrás sed ni te faltará alimento.» El corazoncito le dio las gracias pero le dijo que no y continuó en su camino. Vio a unas rocas empalmadas a una altura diciéndose: «Tal vez ellas vieron a mi amada pasar.» Fue y preguntó: «¿Habéis visto a mi amada?» y una roca dijo: «Lo siento corazón. Pero yo puedo serla. No me puedo mover, ni puedo abrazarte. Pero sí me podrás besar.» él dijo que no, pero le dio las gracias.
y de nuevo continuó.
Sus días ya se hacían fríos aunque estaba el sol. y heladas eran sus noches. Ya no palpitaba como antes. tocaba de puerta a puerta preguntando si su amor había pasado por allí, pero todos dijeron que no. temblaba de lo frío que tenía y él solo se abrasaba. «si sólo tuviese a mi novia, ella podría calentarme. pero no es así.» Buscó a las cuatro esquinas del mundo por su amada, pero no la halló. Terminó en el continente frío, todo estaba solo, no había nadie. Puro fRío y hielo se hallaba.
Tanto que hizo la lucha el corazoncito amoroso a encontrar su amada, que no logró. ya sus latidos eran cortos y lentos. Lloró y sus lágrimas se hicieron hielo de lo fría que hacía. No llegó a cumplir su propósito. Se paró y se cristalizó.
cayó en las aguas y la c
orriente se lo llevó. Terminó en una isla y despertó en una casita hecho de palmas y bambú. Y ahí vio a un corazón bella y cariñosa. «¿Estás bien corazón?» ella le preguntó. «Sí. ¿Cómo me encontraste?» él le preguntó. «Mis latidos me guiaron hasta acá. Y llegué a éste sitio y me decían que me quedará aquí, que iba a hallar mi amor. Y ahora comprendo y aquí estás.»
orriente se lo llevó. Terminó en una isla y despertó en una casita hecho de palmas y bambú. Y ahí vio a un corazón bella y cariñosa. «¿Estás bien corazón?» ella le preguntó. «Sí. ¿Cómo me encontraste?» él le preguntó. «Mis latidos me guiaron hasta acá. Y llegué a éste sitio y me decían que me quedará aquí, que iba a hallar mi amor. Y ahora comprendo y aquí estás.»«¿Te puedo cantar una canción?» Preguntó el corazoncito. «Sí.» Y le cantó:
«Busqué y busqué, y no te pude hallar.
pasaron tantos años que yo quería fallar.
aunque no estabas tú, llegó el día ya.
estás en mi presencia, y no me falta más.
mis latidos dan, existía tal razón.
me salvaste de lo mal, mi hermoso corazón.
fui en busca de ti, pero tú me encontraste.
comenzando desde hoy, por siempre quiero amarte.»
He ahí ambos cumplieron su misión...y ambos se enamoraron.
-Ramiro Zamora jr.
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