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Dios os bendiga amigos. :D

domingo, 19 de septiembre de 2010

"La Pérdida y El Encuentro"

CAPÍTULO 1: No Hay Heredero


Había una vez un reino humilde donde todos se cuidaban entre sí y no había pobreza. He allí vivían unos reyes que no podían tener un heredero. Y ellos se entristecían cuando veían las otras familias con sus hijos. El rey le dijo a su amada: «Querida esposa, no os entristezcáis vuestro semblante. Seguramente Dios tiene un propósito.»


CAPÍTULO 2: La Vida De Los Huérfanos


Dentro del reino se encontraba un orfanato donde abundaba el amor y donde todos los niños se enseñaban la fraternidad. En aquél orfanato había dos niños quienes eran mejores amigos. Ambos se reían juntos cuando hacían travesuras. Lloraban cuando estaban tristes. Se cuidaban cuando se enfrentaban con el peligro. El uno tomaba la culpa del otro cuando era regañado. Todo los niños compartían sus posesiones con los unos y los otros. He allí, vivían en armonía y tranquilidad.


CAPÍTULO 3: Adoptado y Desamparado


Un día el rey y la reina fueron a visitar el orfanato para adoptar a un niño para ellos mismos. Al fin, ellos no podían decidir cuál niño adoptar de los dos que eran amigos. Finalmente tomaron al menor. Lloraron los niños en su despedida. Ambos se prometieron que no se iban a olvidar del otro. Los pequeños fueron llevados a caminos distintos.


CAPÍTULO 4: Cegado Por Las Riquezas


Los años transcurrieron y los dos niños se hicieron hombres y no se volvieron a ver. El niño que fue adoptado se hizo el nuevo rey porque había fallecido el rey anterior, mas él fue cegado por las riquezas de su herencia. Se convirtió de una persona humilde a una persona envidiosa y egoísta. Y el otro hombre quedó pobre en la calle pidiendo limosna a quienes pasaban. En aquél reino cuya humildad que antes existía...fue desvanecida.


CAPÍTULO 5: Un Corazón Torcido


Unos días antes que llegara el cumpleaños del rey egoísta. El rey le anunció al reino: «¡Escuchad pueblo mío! Cada quien de vosotros vendrá a traerme un regalo.» Entonces todo el pueblo hizo una fila para llevarle sus regalos. Mas ningún regalo le agradaba al rey, a todos los despreciaba. «¡No! No me gusta éste. ¡¿Qué tipo de regalos me traéis?!» reclamaba el rey. En aquél tierno corazón donde antes fluía el amor y la mansedumbre era torcido y entenebrecido por el amor al dinero. Nadie complació al rey con los regalos y todos los ciudadanos se fueron alicaídos por el carácter del rey.


CAPÍTULO 6: El Encuentro y La Restauración


Casi llegaba al final de la fila. Y aquél niño que había quedado pobre hizo un osito para el rey, hecho de heno amarrado, cubierto en barro seco que era lo poco que él tenía.

Formado en la fila, llevaba puesto una capa con capucha para que pudiese ocultar su pobreza al rey. «A ver ¿tú qué me trajiste?» Con su cabeza inclinada le entregó el regalo. «¿Qué es ésta cosa?» dijo asqueado el rey. Respondió el pobre: «Es un osito para Vuestra Merced.» Enfadado dijo: «¡Ya me harté de tales regalos!» con lanzando el osito al piso, rompiéndose en mil pedazos tal como se le despedazó el corazón al quién lo moldeó. Le exigió al mendigo: «¡Muéstrame tu rostro!» Levantando la cabeza se vieron cara a cara, mas el rey no reconoció que era aquél su viejo amigo. Sin embargo el mendigo sí lo reconoció. «Amigo mío,» dijo el pobre en voz baja con lágrimas escurriendo.

Luego el rey se fijó en aquél rostro y vio quién era. El rey recordó su niñez en el orfanato. Recorriendo las memorias...lloró también por haber reconocido lo que él había hecho con aquélla artesanía y con el reino a través de los años. Se puso de rodillas, recolectando aquellos pedazos esparcidos; mas el pobre poniendo su mano en el hombro de su viejo amigo le dijo: «Descuidad. No hay por qué recogerlos.» Se levantó después y abrazó a su viejo amigo con un gran arrepentimiento en su corazón. «¡Lo siento! ¡Lo siento!» era lo único que podía decir.

El rey cambió sus acciones y volvió a nacer la humildad en aquél reino y porque él había distribuido sus riquezas a los pobres y necesitados...


...el reino fue restaurado tal como antes.


-Escrito por Ramiro Zamora Gasca Jr.

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