a iglesia. Este retiro era para establecer una relación con ellos y para que ellos se metieran profundamente en la palabra de Dios. Leímos el libro de Santiago para ver cómo podemos ser un ejemplo para la gente en México.
Nos dividieron en equipos con los jóvenes, porque jugamos un juego de una búsqueda. También, comimos comida riquísima, y cada equipo le tocó algún trabajo para ayudar. Unos preparar la comida, servirla, recoger después...etc. Además pasamos un tiempo bien c
hido con los jóvenes, hablando con ellos, orando con ellos y conociéndolos. Neta, la pasamos de pelos con tantas risas.
Me encantó cómo los jóvenes sí se animaron a abrirse con preguntas, peticiones que tenían y cómo crecieron espiritualmente. Sé que el Señor tiene planes para los jóvenes en León, uno nada más tiene que dejar que Dios entre en el corazón.
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